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"-Una de las historias que mi madre contaba, era la leyenda de los pájaros de
verano.
Ella se acurrucó en el hueco de su cuello. Se sentía feliz, inmensamente feliz.
-Cuéntamela.
-Hace mucho tiempo, un cazador furtivo robó todos los pájaros del verano de la tierra. La gente y los animales empezaron a sufrir mucho, pues ellos eran los que traían el
verano, el calor a la tierra. La vida se convirtió en un largo y eterno invierno.
Las gentes lloraban desconsoladamente y les rogaban que regresaran. Pero ellos no podían volver, pues el cazador los tenía encerrados en jaulas. Cansados de
aquello, la gente y los animales decidieron, en un consejo, acabar con aquella situación. Uno de los animales más pequeños, un mapache, se ofreció voluntario. Se encaminó a la tienda del cazador, entró por la noche y fue
abriendo una a una todas las jaulas. Según iban saliendo los pájaros, el ambiente se iba caldeando. Preguntarme si estoy felizmente casado es como preguntarle a las gentes de esta tierra si estaban contentos de que los pájaros del verano les devolvieran el calor. Claro que sí, esposa mía. Tú eres mi pájaro del
verano. Volaste hasta lo más profundo de mi alma y me trajiste el calor."
Abel Greene a Mackenzie Kincaid Greene
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