|
|
|
"En una
ocasión te dije que yo era débil y te reíste. Cuando leas esto, ya no dudarás de
mí. Si no fuera yo un cobarde te ahorrarías el sufrimiento de tener que leer
estas palabras en una carta. En vez de ello, estarías rodeada por mis brazos,
envuelta por mi ternura; tus oídos estarían pegados a mi corazón, escuchando
atentamente su lenguaje, percibiendo los sonidos del amor, que están por encima
del verbo, más allá de las palabras huecas elocuentes en su silencio. Yo no te
estaría suplicando perdón por lo insuficiente de estas frases patéticas tras las
que me escondo porque no tengo valor para mirarte de frente. Y sé que en alguna
parte de tu corazón estarías convencida de que te amo en contra de los dictados
y los límites de toda razón.
Me llevo a Estelle a Inglaterra. ¿Por qué? Si quieres saber la respuesta, que a
mí me falta fortaleza para darte, acude a Arthur, pues él lo sabe todo y mucho
más. Yo hago lo que hago porque debo hacerlo. Es un rito de exorcismo que
practico. Para merecerte, debo volver a ti purificado. Y volveré junto a ti,
amadísima mía; te suplico que lo creas. El dolor que te he infligido lo quiero
diez veces para mí, pero si en tu infinita generosidad me sigues dando tu
confianza, tolerando incluso a éste que yo he decidido ser, habrás colmado las
esperanzas que animan la vida de este infeliz a quien tú le confiaste todo una
vez.
Dondequiera que yo voy, mi bella inocente, tú vienes conmigo, invisible y
silenciosamente pero siempre a mi alcance, donde yo puedo tocarte. Dentro de
seis meses estaré de vuelta. Debes prepararte a recibir un hombre extenuado por
tu pérdida, un hombre más incompleto que ahora. En su arrogancia suprema, este
hombre creerá que sigue siendo amado. En su abyecta humildad, sabrá que no es
porque se lo merezca, sino porque a ti te sobra generosidad para perdonar.
Te hiero, hago grandes demandas y no explico nada. Desvergonzadamente, no te
ofrezco nada a cambio excepto todo lo que soy y lo que tengo, y un amor
incomensurable. Me asombro ante tan patética recompensa... ¿Puede ser algún día
suficiente para ti? La razón pura me dice que lo que espero es demencial, pero
el instinto egoísta me aclara que no lo es. En mis horas sombrías me agarro con
temor a tus temerarias promesas, a tu firmeza de confiar en mí, sin importarme
más. Te llevo conmigo, siempre. Me alejo navegando, pero yo me quedo aquí."
Carta de Jai
Raventhorne a Olivia O'Rourke
|