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Aquella noche, Alexandria creyó que el
mundo de siniestra fantasía que conocía como dibujante se había hecho
realidad: un vampiro auténtico amenazaba su vida y la de su hermano.
Siguiendo con las sorpresas sobrenaturales, ambos fueron salvados por un
extraño y hermoso ser, un coloso de larga cabellera rubia que inspiraba
tanto temor como atracción. Pronto descubrirá que Aidan Savage es más
que un hombre: es un carpatiano, miembro de una raza legendaria con poderes
sobrenaturales. Un ser que asegura amarla porque ella es la única que
puede poner fin a siglos de soledad y a un futuro sin esperanza.
Alexandria no puede negar la pasión que siente crecer dentro de su cuerpo,
pero se niega a renunciar a su existencia humana. La perspectiva de
una eterna noche es aterradora... aunque sea en el lecho del ser más
seductor que existe sobre la Tierra.
ELLA SE NEGABA A DEJAR DE SER HUMANA...
Desde que quedó huérfana, Alexandria
tiene un sólo objetivo en la vida: proteger a su hermano pequeño.
Acostumbrada a defenderle y salir adelante por sí misma, no puede aceptar la
abrumadora protección de Aidan, a pesar de que éste le ha salvado la vida.
Y mucho menos aceptar la idea de un futuro no humano, de renunciar a su
libertad y a su capacidad de decisión. Pero, al mismo tiempo, su más
íntima naturaleza la empuja hacia sus poderosos brazos, conocedora de que es
la elegida para convertirse en la compañera eterna del fabuloso carpatiano.
Alexandria se debate en una terrible lucha interior, mientras fuera, en las
sombras, acecha otro peligro...
...PERO ÉL NO PENSABA DEJAR ESCAPAR A SU
COMPAÑERA ETERNA
Aidan lleva muchos años lejos de los
Cárpatos y de su extraordinario pueblo. Ha elegido proteger a los
humanos y vivir entre ellos, y casi considera una familia al matrimonio que
cuida de él en su mansión de Estados Unidos durante las horas del terrible
sol diurno. Pero con el paso del tiempo, la falta de una compañera le
empuja hacia el lado oscuro, y no falta mucho para que se convierta en un
ser letal, un vampiro como los que ahora caza. Cuando conoce a
Alexandria, sabe que ha encontrado a su única tabla de salvación. No
está dispuesto a perderla, pero pronto descubre que protegerla de los
pérfidos vampiros no va a ser su principal problema: las mujeres
modernas están muy poco dispuestas a aceptar las estrictas normas de
conducta de los carpatianos.
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