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Linda Howard
comenzó a escribir a los nueve años de edad y vendió su primer
libro en 1980.
Su nombre real es
Linda Howington.
Vive en una
granja de doscientos acres en el noreste de Alabama. Está casada
con un pescador profesional y a menudo viaja con él a los torneos,
llevándose una computadora portátil para que ella pueda trabajar
mientras él pesca.
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Linda
Howard dice:
"Siempre he vivido con otras personas dentro de mi cabeza, por eso no sé qué
decir cuando me preguntan dónde consigo mis ideas. Las voces en mi cabeza no me dicen que mate a cualquiera, ellas me dicen que escriba. Así que lo hago.
Asistí a una pequeña escuela rural. En cuanto dejé la universidad conseguí trabajo en una compañía de transportes que extendió enormemente mi conocimiento de las personas en general y los hombres en particular. Allí era oficialmente una secretaria, aunque no hice el trabajo de
una secretaria. De algún modo terminé haciendo cosas como la nómina,
despachos, seguros, estudios del control de costos, embarques... Incluso, cuando me aburría del color de las paredes de la oficina fui pintora. Amé ese
trabajo y las personas con quienes trabajé. Conocí a mi marido en la compañía de transportes.
Pero me gusta mucho más escribir. Durante estos años, he escrito casi toda clase de ficción excepto el terror, que yo evito porque me da pesadillas. Escribí ciencia ficción, fantasía, aventura, romance, paranormal...
Me considero una persona de la mañana y una persona montañesa. Me gusta la playa, pero estoy más contenta en las montañas. Necesito VER una montaña por lo menos. Me despierto muy temprano, normalmente antes del alba. Mi oficina
está ubicada hacia el este, por lo que es muy luminosa. Me gusta trabajar en un lugar: mi oficina. De hecho, es difícil para mí trabajar en cualquier otra parte, porque un cambio de sitio destruye mi concentración. Una vez moví mi escritorio de una pared a otra, en el mismo cuarto, y no pude escribir una palabra durante casi un mes.
Amo tanto escribir que, si yo nunca vendiera otro libro, aún así seguiría escribiendo. Esas personas todavía vivirían dentro de mi cabeza, sus historias arremolinándose y uniéndose hasta que yo lograra sacarlos fuera. La satisfacción de contar sus historias es intensa."
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