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Joven, guapa,
divorciada y con dinero, Blair es una de esas mujeres que
parecen tenerlo todo a su favor. Sin embargo, su vida perfecta
amenaza con desmoronarse cuando es testigo del asesinato de una
de las dientas de su gimnasio, la irritante Nicole, una chica
que estaba obsesionada con parecerse a Blair, Por si la
situación no fuera lo bastante complicada, cuando llega la
policía se lleva una nueva sorpresa: el detective encargado del
caso es Wyatt Bloodworth, el mismo hombre con el que Blair tuvo
una corta relación dos años atrás, hasta que él la dejó plantada
sin mas explicaciones. La herida de Blair sigue abierta, y ella
no quiere ponerle las cosas fáciles a Wyatt. Pero está claro que
alguien tiene que proteger a la única persona capaz de
identificar al asesino... aunque sea entre las sábanas.
ÉL TENÍA QUE PROTEGERLA A ELLA...
Blair está acostumbrada a salirse
con la suya. Arropada por una madre que es un auténtico ciclón y
una hermana abogado dispuesta a todo, ha salido bastante bien
parada de su divorcio aceptable, tiene su propio negocio y es
dueña de un descapotable blanco. Por eso no está dispuesta a
perdonar fácilmente al hombre que, después de unos días de
pasión, desapareció de su vida sin despedirse. Ahora que el
destino, de la forma más insospechada, ha vuelto a reunirlos,
Blair quiere algunas garantías y un poco de cortejo tradicional.
Sólo que para conseguirlo tiene que mantener la cabeza fría, y
eso es muy difícil cada vez que él está cerca.
¿PERO QUIÉN LO PROTEGERÍA A ÉL?
Wyatt Bloodworth está acostumbrado
a lidiar con asesinos, traficantes y sujetos de la peor ralea.
Pero nadie consigue hacerle sudar tanto como Blair, con sus
irritantes desplantes, sus cambios de humor y su terco empeño en
salirse con la suya. La desea más que a ninguna otra mujer en el
mundo, pero sus maneras directas de policía rudo no son
suficientes para convencerla de que esta vez sí quiere algo más
que una relación ocasional. Aunque mantener con vida a Blair y
conservar a la vez la cordura puede ser una tarea demasiado
grande para el policía más curtido. |