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Defenderla fue
su deber
Hábil con la
espada y rápida con su ingenio, la rebelde escocesa Claire Stuart no
puede ser domada. Y nadie puede disuadirla de rescatar a su querida
hermana y salvarlas a ambas de matrimonios concertados... ni
siquiera el atractivo Highlander que juró proteger a Claire. Su
abrasadora mirada y sus fogosos besos la llevan al borde de la
rendición, pero ella no pertenece a ningún hombre...
Seducirla sería
su recompensa
Graham Grant
ha tenido su cuota de muchachas. Pero nunca ha conocido una tan
terca o tan hermosa como Claire... o una con planes tan desesperados
y peligrosos. Ayudarla podría significar traicionar su honor, su
país y más. Graham no puede reclamarla. Pero todo en él dice:
"Tómala, hazla tuya, enséñale el placer y nunca la dejes ir".
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